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¿Qué debe mejorar el Festival Folclórico Colombiano?

La tarea mas importante consiste en crear una entidad conformada por artistas de trayectoria, representantes del sector público y privado.
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4 Jul 2023 - 8:32 COT por Ecos del Combeima

No se puede desconocer todo el esfuerzo hecho por mantener viva la tradición y conservar las costumbres del pueblo tolimense alrededor del festival que reúne el folclor de todo el país. Sin embargo, al tener precisamente la responsabilidad de un certamen nacional de índole cultural, lo que sí está muy claro es que las decisiones ejecutivas de la marca Festival Folclórico Colombiano deben unificarse bajo criterios culturales, turísticos y logísticos especializados.

En las redes sociales se puede ver el malestar de propios y visitantes con el desfile, con la escasa participación de departamentos, con la agenda del evento en general, con la seguridad y la limpieza de la ciudad; a lo que se suma  la elección de la soberana nacional del folclor. Algunos hablan de cultura ciudadana y el debate puede no tener fin. Lo cierto es que no ha sido el mejor festival y que cada edición deja percepciones de posicionamiento de marca positivas o negativas ante los visitantes. 

Entre las inconformidades que mas se destacan, están las de los artistas de la ciudad, quienes esgrimen que se ha priorizado lo popular sobre lo cultural. Este mismo argumento es el que ha sostenido la exsecretaria de cultura  de Ibagué Greis Cifuentes. La candidata del departamento de Bolívar, en medio de lágrimas dijo: “con las uñas nos tocó buscar para pagar quién nos maquillara”.

La principal ventaja de nuestro Festival Folclórico Colombiano, sin duda es ser la casa del folclor nacional, pero para que el festival crezca en delegaciones, calidad y visitantes, debe existir un órgano colegiado (gobierno, privados y artistas) y un director ejecutivo a cargo de los componentes clave de la marca: lo cultural, lo turístico y el posicionamiento.

En el 2024 se celebrará la edición 50 del festival y claro que habrá nuevos gobernantes, pero esa no será la solución. No es un festival a gusto de una u otra administración. El ordenamiento público exige que las entidades de gobierno presten un apoyo a este tipo de eventos, mas no ocupen el rol de ejecutoras especializadas, porque no lo son.

Cada gobernante nuevo anuncia: “haré el mejor festival”, pero si este el verdadero propósito invito a que el regalo de los próximos mandatarios para el aniversario 50 sea organizar la casa y delegar un equipo interdisciplinario que garantice el desarrollo cultural y el posicionamiento nacional como un evento de la mas alta categoría.

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Ahora bien, hay una frase que los tolimenses conocemos bien y que se repite en cada emergencia, a tal punto que ya da vergüenza: "El Tolima no estaba preparado".

Afortunada o desafortunadamente, es la desgracia quien acelera la llegada de las autoridades gubernamentales con atenciones y ayudas para esta zona tan afectada por el sismo e históricamente olvidada por el Estado; convirtiendo aquella expresión esperanzadora en una frase que bien podría coincidir con lo que se propone la Patria Milagro.

Y sin embargo, es una lástima que esa unión sea tan frágil. Basta una diferencia política o una opinión distinta para que el hilo se rompa y volvamos a mirarnos como adversarios.

La atención inmediata es indispensable: alojamiento temporal, alimentación, agua potable, medicamentos, atención hospitalaria y acompañamiento psicológico. Pero simultáneamente Colombia debe comenzar a pensar en el día después.

También resulta difícil entender por qué en esta reforma no se incluyó la creación de una Secretaría de Seguridad, una dependencia que Ibagué necesita con urgencia y que ya existe en la estructura del Gobierno Departamental e, incluso, en ciudades capitales con menor población que nuestra ciudad.

Colombia arrancó un nuevo ciclo político esta semana. Pero hay otro tema y realidad que no espera y en el que debemos tomar acción.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.