Alcaldia
Gobernación
  |   13.Abril.2012   |   Por:  
Wilson Leal

Los Escogidos

Aranzalez
<p>Conocedor como soy de la pugnacidad que se vive hoy en d&iacute;a entre asesores y periodistas, no soy tan audaz - dir&iacute;an unos o est&uacute;pido otros - como para levantarme de cuerpo entero en medio de la balacera que todav&iacute;a se oye silbar sobre las cabezas de quienes frecuentan el Ping pong.</p>
Velotax

Quiero si modestamente referir, porque la práctica que ha empezado a usarse por los lados del gobierno y que consiste en que los asesores o mejor algunos de ellos resultan siendo una especie de Vicealcaldes, resulta ciertamente contraria a derecho, inconveniente y peligrosa.

Lo ilegal resulta del hecho de que los contratos de prestación de servicios son por definición vehículos establecidos por las normas para traer a la administración a quienes vienen a prestar servicios especializados, puntuales y transitorios  y no para traer a la administración a quien venga a gobernar. 

Lo inconveniente  se deriva del hecho de que los contratistas ejercen su función dentro del propósito de apoyar la gestión del ejecutivo pero no son orgánicamente parte de la administración, anteponer uno o mas contratistas a los secretarios del despacho y jefes de entidades descentralizadas, significa romper la estructura de la administración y desarticular los niveles de responsabilidad que están estructurados en un esquema jerárquico y normativizado de la función pública.

Lo peligroso se pone de presente en el ámbito político. Los contratistas no tienen responsabilidad política, la oferta programática del gobierno que votó mayoritariamente el electorado es la del alcalde y no la de los contratistas. El Concejo Municipal  no le reconoce valor político al contratista, solo reconoce la representatividad de quienes hacen parte del gabinete a quienes puede citar para que rindan cuentas de la gestión e incluso puede promover respecto de aquellos moción de censura, pero no a un contratista que no representa al ejecutivo en las sesiones del cabildo ni esta habilitado para tomar la vocería para presentar la política pública del gobierno.

Las instancias de decisión departamental o nacional, los interlocutores gremiales, incluso el periodismo, no reconocen en la voz del contratista un carácter oficial y definitorio, saben que el contratista es sin duda de un gran amigo del alcalde, pero no lo representan.

No se trata de pedirle al ejecutivo que sacrifique a sus amigos los contratistas, se le sugiere que armonice lo legal, lo político y lo conveniente y los nombre secretarios o que si no lo hace, les ordene que bajen el perfil y no se presenten a la opinión pública y a la propia administración como lo que no pueden legalmente ser: los escogidos por el alcalde para gobernar.