El almuerzo sanpedrino donde Matiz y Barreto vendieron unidad y comenzaron a mover las fichas para 2027
Las fiestas de San Pedro en El Espinal mostraron a la gobernadora Adriana Magali Matiz y el exsenador Óscar Barreto Quiroga compartiendo escenario, sonrisas y conversaciones en un ambiente de aparente armonía.
La cita clave ocurrió durante un exclusivo almuerzo en el Club Social de El Espinal que reunió a cerca de 170 invitados entre congresistas, diputados, alcaldes, exfuncionarios y dirigentes conservadores.
El anfitrión fue el alcalde Wilson Gutiérrez, quien recibió a la dirigencia departamental en un encuentro donde no solo hubo lechona y whisky.
También se sirvieron mensajes políticos, cálculos electorales y uno que otro acuerdo que comienza a perfilar el tablero rumbo a 2027.
La gran novedad fue la reaparición pública de Matiz y Barreto juntos, luego de semanas marcadas por rumores de distanciamiento dentro del conservatismo y por la tormenta política que generó la salida de Fernando Borja de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario.
Quienes asistieron aseguran que la cordialidad entre ambos fue evidente y que la escena parecía diseñada para enviar un mensaje inequívoco: las diferencias quedaron puertas adentro y la prioridad ahora es preservar la unidad del grupo político.
Las ausencias también hablaron. Más de uno comentó la no presencia del exgobernador Ricardo Orozco y del secretario de Cultura y Turismo, Alexander Castro. Ambos han sido mencionados en distintos círculos políticos como presuntos protagonistas de las tensiones que se habrían presentado entre los sectores cercanos a Matiz y Barreto.
Su ausencia, en medio de una cita concebida para mostrar cohesión, no pasó desapercibida.
Pero más allá de las fotografías, la conversación de fondo giró alrededor de la Gobernación del Tolima. En el almuerzo coincidieron Fernando Borja, Giovanny Molina y el propio Barreto. La conclusión que habría quedado sobre la mesa es que el conservatismo no quiere llegar dividido a 2027.
La fórmula, según comentan asistentes, sería la misma que Barreto ha utilizado en procesos anteriores: dejar correr a varios aspirantes, medir quién logra consolidar mayor respaldo político y popular, y posteriormente unificar fuerzas alrededor de un solo candidato.
En ese escenario, Borja habría dejado entrever que no descarta alternativas distintas a la Gobernación si las circunstancias políticas cambian. Mientras tanto, Molina continúa moviéndose con cautela.
La disputa por la Alcaldía de El Espinal tampoco estuvo ausente. Álvaro Andrés Buitrago, Mauricio Ortiz Monroy, Otto Alí Suárez e Iván Rojas compartieron mesa y conversaciones con la dirigencia barretista. Todos aparecen en las cuentas de quienes buscan quedarse con el aval político más codiciado del municipio.
Entre ellos, quien más llamó la atención fue Buitrago. Sonriente, recorriendo mesas, saludando asistentes y posando para fotografías, dio la impresión de estar en plena campaña.
Varios de los presentes comentaban que, por primera vez en mucho tiempo, se le vio actuando como un candidato en ejercicio.
Y como en toda reunión política, los símbolos también cuentan. Para cerrar la jornada, la gobernadora sorprendió a los asistentes con un regalo poco común: 170 camisetas originales de la Selección Colombia, empacadas individualmente y entregadas a cada invitado.
El detalle provocó toda clase de interpretaciones. Algunos lo vieron como un simple gesto mundialista. Otros creen que fue un mensaje cuidadosamente calculado en respaldo a Abelardo De La Espriella.