|   29.Octubre.2022   |   Por:  
Alfonso Aya Roa

El complejo panorama de la economía colombiana

Velotax
Hay inquietud en los analistas por el efecto que pueda tener la devaluación sobre el recaudo de la reforma tributaria.

Colombia ya enfrenta un panorama económico complejo. En primer lugar, el problema fiscal. La deuda del gobierno nacional continúa por encima del 60% del PIB, una de las más altas de la historia, el déficit se ubicó el año pasado en el 7.1%, señaló la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF.

El análisis del centro de estudios económicos indica que, si a lo anterior se le suma el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC, que acumulará para este año 2 puntos del PIB, la brecha entre ingresos del gobierno y gastos preocupa y refleja la necesidad apremiante que tenía el país de tramitar una Reforma Tributaria. 

Ahora bien, la reforma presentada el agosto ha tenido ya varias modificaciones y permanece la incertidumbre sobre el monto total que podrá recaudar año a año. 

Del primer proyecto muchas cosas han cambiado, empezando por la meta de recaudo, que pasó de $25 billones de pesos a $20 billones hace solo un par de días con la caída del impuesto a las pensiones y otras disposiciones. 

Por otra parte, varios elementos que generaban incertidumbre del proyecto inicial siguen presentes, sumado a la inclusión de nuevos impuestos que en el marco de una moneda devaluada producen preocupaciones extra. 

Inquieta también que buena parte del recaudo que plantea la tributaria se lo pueda terminar comiendo el pago de la deuda por simple efecto de la devaluación. 

El sector minero es el que más sufre con la propuesta actual de reforma. El proyecto inicial contemplaba un impuesto del 10% que gravara la proporción del valor de las exportaciones que superaran un umbral de precio definido por el Ministerio de Minas y Energía. 

Muchos analistas, mencionaron que el umbral era muy bajo y podría generar un impuesto permanente, produciendo un claro desincentivo a la inversión y las exportaciones, así que la medida se eliminó. En reemplazo se estipuló una sobretasa al impuesto de renta para las empresas extractivas que varía dependiendo del precio internacional del crudo o del carbón. 

Además, se acordó que las regalías no serán descontables del impuesto de renta. En conjunto, estas medidas sobre las actividades extractivas podrían dejar al país en una posición muy mala a nivel competitivo. 

Hay que anotar que los hidrocarburos son los principales generadores de divisas, el sector más importante en generación de Inversión Extranjera Directa y uno de los aportantes más significativos para las finanzas departamentales. 

Nubes grises
Eso lleva necesariamente a una segunda nube que se posa sobre la economía colombiana  hace unos años, el déficit externo. 

El déficit en cuenta corriente oscila entre el 5% y el 6% del PIB. Colombia es un país que depende, en buena medida, de los flujos de financiación externa para garantizar el pago de ese déficit y, en ese sentido, tiene una necesidad apremiante de mantener un escenario macroeconómico y financiero estable. 

Bajo el marco de esa vulnerabilidad de la economía, es importante entender que, al ser los ingresos por exportaciones los que cubren gran parte de ese déficit y teniendo en cuenta la dependencia sobre productos tradicionales, la estabilidad macroeconómica y financiera depende directamente de la exploración y explotación de combustibles en el país, en tanto es la principal fuente de divisas con la que cuenta la economía. 

Si a esos dos elementos se le suma el crecimiento insostenible de la demanda interna y las presiones inflacionarias que está viviendo el país, hay una combinación de factores que ya hacen cuesta arriba las decisiones que toma el Gobierno día a día, concluyó el reporte de ANIF.