|   28.Noviembre.2022   |   Por:  
Alejandro Rozo

Visión de desarrollo para la Ibagué del futuro

Alejandro Rozo
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Suministrada
Es necesario visionar a Ibagué más allá, procurando aprovechar la grandeza y potencialidad para la producción agropecuaria.
Velotax

Para muchos Ibagué llega un poco más allá de Picaleña o el barrio El Salado, quienes no conocen el territorio tienen en el imaginario una ciudad larga en V que se ubica entre dos montañas hasta adentrarse en la meseta hacia el sector de Buenos Aires. La realidad es otra, Ibagué es el cuarto municipio más grande del Tolima con una dimensión de 1.439 Kmt 2, después de Chaparral (2.124 Kmt 2), Planadas (1.445 Kmt 2) y Rioblanco (1.443 Kmt 2).  

Ibagué limita con 7 municipios en el Tolima (Anzoátegui, Alvarado, Piedras, Coello, San Luís, Rovira y Cajamarca) y con el municipio de Salento en el Quindío. El área urbana no supera el 5% del territorio, mientras el 95% rural, se subdivide en 17 corregimientos que ofrecen condiciones de biodiversidad desde los 600 metros sobre el nivel del mar, hasta los 5.200 metros de altura en la zona del nevado del Tolima.

Las dinámicas urbanas en la capital del Tolima son muy diferentes a las que presentan otras ciudades con áreas metropolitanas. Bogotá, Medellín, Bucaramanga y Pereira, por ejemplo, tiene relacionamientos económicos y sociales mucho más cohesionados gracias a la aglomeración funcional con otros municipios cercanos, desarrollando así urbanismos, servicios y equipamientos productivos en las zonas periféricas. 

El desarrollo económico de Ibagué se ha visto enormemente limitado, al no tener un área metropolitana que permita la conexión y aglomeración hacia las zonas periféricas, especialmente en las limitantes de las comunas 7, 8, 9, 11, 12 y 13, que se conectan con los corregimientos, pero no con municipios o ciudades cercanas, lo que nos convierte en un territorio disperso.  

La ciudad ha tenido un proceso de expansión, especialmente en lo urbano, lastimosamente este crecimiento ha sido desordenado, Ibagué quedo en manos de urbanistas y constructores que solo estaban pensando en el beneficio particular y no en el beneficio general. Se construyeron cantidades de unidades de vivienda, pero poco se pensó en los equipamientos productivos para el desarrollo de las vocaciones en aspectos de agroindustria, logística y turismo.  Ha tocado navegar con un POT a medias que ha impedido que el municipio se desarrolle económicamente, por lo que esta se convierte en una de las causas del desempleo estructural que tanto nos afecta.

Para afirmar esta teoría, basta entender como la ciudad se ha desarrollado hacia el centro y no hacia la periferia.  La comuna No. 1, donde se concentra el poder ejecutivo (gobernación, alcaldía, DIAN, IGAC), así como el poder judicial (Palacio de justicia), es un claro ejemplo de esta dinámica. Vale la observar el comportamiento de la densidad empresarial por comunas. De las 23.495 empresas reportadas por la CCI, el 18% se ubican en la comuna No. 1, que vienen a ser unas 4.600 empresas; En la comuna No. 9 se ubica el 12.5% de las empresas (Sector Éxito de la 80, Pedro Tafur y Mirolindo), con aproximadamente 3.200 empresas.

En contraste se observa el comportamiento empresarial en las comunas más periféricas: Comuna 12 con el 3,8% (aproximadamente 980 empresas), comuna 11 con un 2,0% (500) y comuna 13 con el 1,9% (menos de 500 empresas). La densidad empresarial de Ibagué es de aproximadamente 46 empresas por cada mil habitantes, situación que impide la generación de empleo formal. Además de esto vale la pena entender que cerca del 97% del tejido empresarial está conformado por microempresas que no tiene la posibilidad de ofertar puestos de trabajo. Fuente: Cámara de Comercio de Ibagué – 2020.

Vale la pena anotar que los mayores índices de pobreza monetaria y multidimensional se presentan en las comunas periféricas que no tienen relacionamiento con un área metropolitana o de ciudad región, presentando además una baja funcionalidad urbano rural. Esas mismas comunas se ven afectadas por una baja densidad empresarial al no haber potencializado las vocaciones productivas ya mencionadas. Las zonas periféricas deben ser urbanizadas y dotadas de servicios y equipamientos productivos que permitan el desarrollo económico y la generación de empleo.

Es necesario visionar a Ibagué más allá, procurando aprovechar la grandeza y potencialidad para la producción agropecuaria (seguridad y sostenibilidad alimentaria), también se deben aprovechar las zonas contiguas a las dobles calzadas que rodean el perímetro urbano para establecer Infraestructuras Logísticas Especializadas ILES (parques de servicios logísticos o agroindustriales, bodegas o proyectos turísticos). La zona industrial que dibujo el POT - Decreto 0823 de 2014, es de un poco más de dos mil hectáreas, lo que significa el 1,4% del territorio municipal, zona que además carece de servicios públicos y complemento de norma.

Como vamos a pretender atraer inversión, relocalizar empresas y generar empleo, cuando el POT no ha brindado las condiciones para desarrollar las vocaciones productivas. Se necesitan mayores áreas y zonas (ojalá colindantes con los perímetros urbanos de las comunas mas deprimidas) para el desarrollo de actividades económicas.
A pesar de que la ciudad no cuenta con un área metropolitana como si la tienen otras ciudades intermedias, si goza de una excelente conectividad terrestre a partir de vías principales que conectan con Bogotá Región, el sur del país hacia el Huila, El Eje Cafetero y Buenaventura. El próximo proceso de actualización del POT debe permitir el desarrollo funcional urbano rural, así como de las vocaciones productivas ya identificadas. No más diagnósticos, Ibagué necesita liderazgo empresarial y gerencia pública con visión de futuro.