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  |   31.Octubre.2022   |   Por:  
Columnista Adriana Avilés

Hurtado y el rezago del alcantarillado que pone en jaque a Ibagué

Aranzalez
Todo empieza en la mala infraestructura que se realizó desde tiempos ancestrales, una infraestructura que no fue hecha para el futuro, solo para un corto tiempo; lo peor es que nunca se ha actualizado, solo se han hecho remiendos.
Velotax

La tempestad que ha azotado a la capital musical de Colombia, encendió las alarmas y puso en evidencia que aunque el municipio cuente con un plan de contingencia para la temporada de lluvias, se hace necesaria una mayor atención y presencia  de  la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. 

Es importante que en este tema, como en todos los concernientes a la infraestructura de ciudad, el gobierno local, departamental, congresistas, dirigentes políticos entre otros actores de la sociedad, sumen fuerzas para exigirle al Gobierno Nacional  priorizar a Ibagué, actualmente declarada en alerta naranja,  como una ciudad que requiere con urgencia  inversiones para contrarrestar la ola invernal y, mucho más importante, adaptarse al cambio climático. 

Para nadie es una sorpresa que apenas llueve en Ibagué, se desata el caos generalizado. Y en ese sentido, no hay distingos de estratos sociales, porque los fenómenos naturales impactan a todo el mundo de la misma forma. De allí que se generalizan las fallas de la energía eléctrica, el transporte colectivo, la congestión en las vías, lo mismo que las inundaciones. 

Según el IDEAM, continúa la temporada de lluvias ocasionada por la tradicional segunda ola invernal con la que Colombia cierra cada año a la cual se le suma el fenómeno de La Niña, por lo tanto Ibagué debe estar preparada para enfrentar los desastres naturales que se puedan presentar. Por esas razones, es el  momento de escuchar las propuestas tanto del gobierno local como de la oposición, propuestas  que permitan avanzar en soluciones para proteger la vida de los ciudadanos. 

Ibagué es un claro ejemplo de la mala planeación estructural, ni los drenajes, ni las calles y menos el desarrollo urbano fue planeada para el futuro, la ciudad solo fue planeada para un tiempo corto y con mala organización. No planearon la explosión demográfica, y es por eso que cada vez que llueve, las calles se rebozan y encharcan de aguas, tanto pluviales como negras. Hace falta capacidad en los drenes. 

A lo largo de la historia de la ciudad, solo algunos alcaldes han invertido en infraestructura subterránea, la razón, se podría atribuir a que estas obras no generan votos o simplemente el presupuesto nunca alcanza, por que son obras que no se ven y resultan siendo las más costosas. Ibagué hace 50 años dejó de cumplir con la característica para la cual fue diseñada; los acueductos, pozos, las redes se han colmatado, porque la cantidad que se está generando actualmente es mayor para la cual fue calculada.  

Las fuertes lluvias han ocasionado que el alcantarillado se colapse, lo cual ha generado el taponamiento de la tubería y con ella inundaciones en diferentes barrios, y es que la infraestructura hidráulica de Ibagué es obsoleta y para poder arreglar el alcantarillado de la ciudad se necesitarían alrededor de $1.6 billones, una inversión muy alta que actualmente no tiene la administración municipal. Anualmente Ibagué solo cuenta con $8 mil millones para el mejoramiento del alcantarillado, osea que para los cuatro años el gobierno de Hurtado solo tendría para estas inversiones  $32 mil millones, cifra lejana que pone en  jaque a Ibagué. 

Si bien es cierto que la actual y las anteriores administraciones han venido avanzando en el mejoramiento de la red de saneamiento de la ciudad, estos avances todavía no son suficientes y falta mucho para que Ibagué salga del rezago, que es necesario decirlo, ha venido siendo heredado. Ninguno de los gobiernos ha contado con el presupuesto suficiente para la inversión requerida y es probable que pasen muchos años más  para que Ibagué se convierta en la ciudad moderna que merecen los ciudadanos.   

La presencia de basuras en las calles, basura apilada, arrinconada, extendida por los andenes, bolsas, latas, botellas, colillas, excrementos de perro y cartones, entre otros.  La elevada generación de residuos sólidos  y su manejo inadecuado son uno de los grandes problemas ambientales que enfrenta la sociedad actual, los cuales se han ido acentuado en los últimos años debido al aumento de la población y el manejo inadecuado de los residuos, los cuales generan no solo contaminación si no también el taponamiento de la tubería de alcantarillado sanitario. 

El mal uso que se le viene dando por parte de habitantes de algunos sectores de la ciudad al alcantarillado causa taponamientos  y con ello  inundaciones. Es inaudito que en las alcantarillas taponadas se encuentren bolsas de basura, arena, escombros, palos, alambres, grasas, almohadas, colchones, ollas, recipientes plásticos, ropa, guacales, elementos de computadores y hasta animales muertos entre otros, y que estos ejemplos de contaminación parecieran ser parte del paisaje  en algunos barrios de Ibagué, tanto así que se ha naturalizado arrojar basura a las calles, ríos, quebradas, y es que la falta de cultura ambiental no contribuye en nada para la construcción de la ciudad que soñamos.  

«No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo que yo siento todos los días y luego quiero que actúes». Greta Thunberg.