Alcaldia
  |   11.Agosto.2022   |   Por:  
Alfonso Aya Roa

Prohibición de exportaciones de ganado en pie afectaría a pequeñas familias ganaderas

Crédito: 
Diario La Economía
Aranzalez
Fedegán, afirmó que además de los cerca de US$200 millones anuales que se reciben por la venta de bovinos en pie a Oriente Medio y norte de África, el país perdería $1 billón que se genera a lo largo de toda la cadena productiva.
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Durante 2021, el comercio de ganado vacuno en pie totalizó 247.171 semovientes por un valor de 151,5 millones de dólares. Sin embargo, los movimientos a lo largo de la cadena productiva pueden variar entre $850 mil millones a $950 mil millones de pesos. Es decir, alrededor de $1 billón al año.

El presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, recordó que en el primer semestre de este año, las exportaciones de ganado en pie aportaron la cifra de US$198,6 millones a la canasta exportadora colombiana y que el total de las ventas internacionales -carne y novillos vivos- llegaron a US$285,4 millones”.

Añadió que esta es una cifra que va en aumento y surge de un mercado que se rige por las leyes de la economía: oferta y demanda. “Los compradores no proceden de los tratados de libre comercio, sino que han surgido de la gestión de diplomacia realizada entre las instituciones del gobierno y Fedegán. Específicamente las exportaciones tienen como destino los países de Oriente Medio (Arabia Saudita, Jordania y Líbano) y el norte de África (Egipto)”.

Oportunidad para pequeños ganaderos

Restringir o limitar las exportaciones de animales en pie a través de proyectos de ley basados en el fanatismo y en donde se refleja el desconocimiento del sector, deterioraría gravemente la situación económica, de ingresos y bienestar de los productores primarios, en su mayoría pequeños ganaderos, quienes han encontrado en esta línea de negocio una importante oportunidad comercial.

“A todas luces, este comercio no solo va en la dirección de fortalecer el sector productivo, sino de garantizar niveles de producción acordes con las necesidades del mercado colombiano, pues es un incentivo positivo para el mantenimiento y ampliación del hato ganadero y con ello, la garantía de que Colombia cuente con un nivel de seguridad alimentaria suficiente en materia de proteína bovina, más aún al tener en consideración que la exportación de animales en pie es solamente el 0,8% del hato total del país (247.171 animales de un hato de cerca de 30 millones de vacunos)”, explicó Lafaurie Rivera.

Desde finales de diciembre, enero, febrero y finales de marzo hay verano. “Entonces, si el ganadero no vende el novillo, el animal de 300 kilogramos que tenía en diciembre pasa a ser un animal de 250 kg en abril o mayo. Por eso, para los primeros meses de cada año hay mayor oferta de kilos y entonces se pueden vender más, no necesariamente todo lo absorbe el mercado interno”. 

“Por eso, en ese periodo hay mayor dinámica de exportación de ganado en pie y coincide con los meses previos al ramadán (noveno mes del calendario musulmán). Al haber mayor oferta, el ganadero los vende para evitar que su animal empiece a perder kilos y pierda dinero”, dijo José Félix Lafaurie.