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IBAGUÉ - COLOMBIA, 23.Julio.2019
Terraverde
  |   19.Marzo.2019   |   Por:  
Laura Castro

El folclor es una inversión social

Guillermo Alfonso Jaramillio, Corposanjuan, fiestas Ibagué
Crédito: 
Alcaldía de Ibagué
Ibagué, no la tiene fácil. Está en la disyuntiva de tener que crear otro ente, con el riesgo de caer en situaciones similares a las de la Corporación. Por: Laura Castro.

Para este año Ibagué realizará la 47 versión de su Festival Folclórico, que de no haber tenido versiones sin realizar, estaría en la número 60. En ese orden de ideas tres generaciones de ibaguereños, han tenido el privilegio de conocer y disfrutar las festividades.

Interesante conocer el testimonio escrito que dejó Adriano Tribin Piedrahita, quién por el año 1958, se empeñó en transformar la mala imagen de la región, que se bañaba en sangre y terror con la violencia de estos tiempos, con un poderoso argumento; No podía existir mejor bálsamo para el espíritu, que la planeación, organización y realización de un festival, lleno de música y con todos los encantos de un evento con la exposición de las mejores muestras de sabor y cultura.

Han pasado seis décadas y las festividades del folclor, al parecer tuvieron mucho resplandor en sus inicios, pero lastimosamente en los últimos años, languidece sensiblemente, en medio de reproches, achaque de responsabilidades y controversias, impidiendo así que se eleve como una de las fiestas más sobresalientes en lo local, nacional e internacional.

La creación de la Corporación Festival Folclórico Colombiano, hace más de quince años,  fracasó en medio de malas contrataciones, embargos, peleas internas y la indiferencia del actual mandatario, situación que la dejó en causal de liquidación. Quedando así frustrada su visión: “Lograr en el mediano plazo consolidarse como la mejor institución del folclor nacional, de reconocida imagen dentro de la comunidad local e internacional…”

La semana anterior Ecos del Combeima, medio radial que desde hace rato viene alertando la situación que podrá enfrentar la ciudad, al quedarse sin un ente que se apropie y lleve a cabo el festival, organizó un conversatorio que contó con la presencia de representantes de las más destacadas fiestas que se llevan a cabo en este país: Carnaval de Barranquilla, Feria de Cali, Carnaval de Blancos y Negros en Pasto y las fiestas de San Pedro en el Huila. La idea, conocer las estrategias, cifras, experiencias, y demás actividades, que las llevaron a posicionarse como referentes del folclor colombiano en el contexto nacional e internacional.

La conclusión, después de escucharlos. Comprobar que en esas regiones tienen el común denominador del sentido de pertenencia y arraigo por su región, tanto de gobernantes, empresarios y en general de sus fuerzas vivas, así como el de sus gentes, que sienten, viven y aman sus fiestas.

Ibagué, no la tiene fácil. Está en la disyuntiva de tener que crear otro ente, con el riesgo de caer en situaciones similares a las de la Corporación, pero con el monumental reto de aunar voluntades, en lo público,  y lo empresarial, porque estos entes, que se dicen sin ánimo de lucro, son un negocio, donde no hay  más opción que producir y generar ingresos, para ser auto sostenibles, diversificar los negocios y permanecer todo el año en constante actividad y movimiento, generando, patrocinando, realizando o asesorando todos los demás eventos que se realicen en la ciudad y fuera de ella.

¿Qué viene para la versión 47 de este año del Festival Folclórico Colombiano? Otra vez sin la participación de la Corporación. Podremos imaginarnos que lo mismo del año pasado, improvisación, desorden y eventos que pueden tener mejor organización y mayor participación de propios y visitantes.

Mientras tanto, seguiremos a la espera de mandatarios comprometidos en la consolidación de valores musicales, culturales y folclóricos. De una dirigencia empresarial ligada a la causa, entendiendo el folclor como una de las mejores inversiones sociales, donde el retorno se plasma en el orgullo y el sentido de pertenencia, por tener en nuestro folclor y todas sus expresiones culturales, un patrimonio, tangible e intangible, digno de mostrarse al mundo entero.