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El cuarto pico

Aún y a pesar de los grandes resultados de la vacunación hay personas que se niegan a aplicarse el biológico exponiendo cualquier cantidad de argumentos sin soportes científicos.
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Ecos del Combeima
28 Ene 2022 - 8:06 COT por Ecos del Combeima

Dos años después la pandemia por Covid-19 sigue azotando a la humanidad. Esta vez la variante ómicron ha sido la responsable del aumento exponencial de contagios, hospitalizaciones y un repute en las muertes. Pero no es solo este linaje, es también los que se han negado a vacunarse, el relajamiento y/o descuido en los protocolos de bioseguridad que han contribuido negativamente a la actual situación sanitaria.

Se estima que en Colombia el 95% de los enfermos por covid se han contagiado con la variante ómicron, lo que demuestra que es la predominante sobre las anteriores y que a pesar de ser menos letal no solo por su estructura genómica, sino por el eficaz efecto de las vacunas, ha encendido las alarmas luego de presentar altos números de contagiados, hospitalizados y muertes en todo el mundo. 

Aún y a pesar de los grandes resultados de la vacunación hay personas que se niegan a aplicarse el biológico exponiendo cualquier cantidad de argumentos sin soportes científicos que han abierto la ventana para el virus circule entre nosotros. Casos como el del tenista Novak Djokovic, que por su testarudez no pudo jugar el Abierto de Australia, y causó un gran escándalo en ese país, ejemplifica con claridad lo que ocurre con miles de ciudadanos que renuentes a la inmunización se convierten en víctimas y vehículos del covid-19 y todas sus variantes. 

En nuestro país la situación por ahora no se ha desbordado como en anteriores picos de la enfermedad, hay sin embargo ciudades que presentan altos niveles de ocupación en unidades de cuidado intensivo y un repute en las muertes, hecho que preocupa pues en las últimas semanas el promedio de decesos está por los 180 por día. Es claro que la vacunación ha sido efectiva, es claro también que en este aspecto el Gobierno Nacional, ha hecho las cosas bien y las cifras de vacunados que deben mejorar pronto, no solo por la asistencia de los ciudadanos a los puntos de vacunación, sino por la pronta llegada de más dosis. 

En Ibagué y el Tolima, la tarea de la vacunación se puede calificar como un éxito, la planificación y las estrategias han permitido que las cifras de inmunizados sean satisfactorias, incluso en varios municipios ya se alcanzó el porcentaje que logra la inmunidad de rebaño. Estas positivas cifras permiten que el coletazo de este cuarto pico no afecte de gran manera a la población de esta sección del país.

No hay que perder de vista que se debe continuar con el autocuidado, máxime cuando los niños de colegios privados y públicos ingresaron en prespecialidad, es clave utilizar correctamente el tapabocas, lavar las manos con frecuencia y ante los primeros síntomas gripales asilarse de manera voluntaria y responsable para evitar mayores contagios. Algunos expertos sostienen que quizás este sea el principio del fin de la pandemia, y para que ello pase debemos vacunarnos, cumplir con los esquemas completos y mantener las medidas.

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Pero dejen de usar el agua, la vida y el ambiente para promover un gobierno que no le importó ninguna de las tres. Marchar está bien. Marchar con la misma bandera que usaron para llegar al poder, mientras se perdonan todos los daños que causaron, no es ambientalismo.

El Tolima es un territorio que entiende esto en carne propia. El departamento figura entre los principales productores nacionales de café, arroz, cacao y plátano. Es una despensa real del centro del país. Pero esa vocación productiva no siempre se ha traducido en cadenas de valor que beneficien primero a quien trabaja la tierra.

La experiencia exitosa de Medellín y Bucaramanga, enseña que esa transformación comenzó solo cuando sus dirigentes entendieron que compartían un mismo destino y decidieron actuar. Tolima e Ibagué, tienen la posibilidad de recorrer ese mismo camino.

Las redes sociales han amplificado los discursos más radicales, mientras que los algoritmos y la desinformación han encerrado a las personas en burbujas de fanatismo e información exprés.

El elector moderno es menos disciplinado, menos partidista y mucho más independiente que hace veinte años.

Lo que no resulta tan normal, es que esos cambios ocurran de manera tan abrupta que terminan pareciendo más una estrategia de mercadeo político que una convicción genuina.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.