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Los niños nuestro futuro

Quienes hemos vivido la pobreza, la falta de oportunidades y también los riesgos como seres humanos, valoramos enormemente y damos gras a Dios permitirnos haber salido adelante.
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28 Mar 2021 - 8:36 COT por Ecos del Combeima

Muchas reflexiones nos deja esta pandemia, respecto a los valores, el uso de las libertades, la salud física y mental, los segmentos poblacionales mas vulnerables y por supuesto el especial arraigo que debemos tener hacia la familia y la fe. Quienes hemos vivido la pobreza, la falta de oportunidades y también los riesgos como seres humanos, valoramos enormemente y damos gras a Dios permitirnos haber salido adelante y orientar ahora las mejores decisiones para proteger los ciudadanos. 

Los niños han sido uno de los segmentos poblacionales más afectados por la pandemia, el encierro los ha llevado a perder de las mejores etapas de sus vidas la escuela y el colegio, aún no hemos calculado las graves consecuencias que nos traerá en términos de salud mental, académicos y de desarrollo humano, la alteración de sus vidas ocasionada por las medidas que hemos tenido que asumir por la pandemia.

Lo anterior sin contar el aumento de abusos y violencias a los que están siendo sometidos nuestros niños, ahora sin vasos comunicantes con la sociedad, como lo eran sus espacios académicos u otros, que les permitían oportunidades para contar en muchos casos los horrores a los que son sometidos. Como sociedad debemos avanzar hacia proteger de una mayor y mejor manera a nuestros niños, cuidar sus vidas y mejorar su calidad de vida siempre ha sido mi propósito y al que quiero exhortar a todos los tolimenses. 

Todos como sociedad debemos estar unidos para proteger los derechos de los niños y niñas, deben primar por encima de cualquier interés su bienestar. No puede haber un niño o niña más, abusado o maltratado, menos asesinado, como sociedad debemos permanecer inamovibles en su defensa, alertas en cada suceso de sus vidas, ellos son el presente y el futuro de nuestro departamento y desde ellos y con ellos debemos construir un Tolima mejor, lleno de oportunidades y esperanza para todos.

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La reflexión no es comparar a Ibagué con Medellín para encontrar lo que falta, sino para entender qué funciona allá y cómo apropiar lo que nos convenga acá en nuestra escala y con nuestra propia identidad.

Aunque no tenemos experiencias similares, sí hemos afrontado con grandeza y determinación esa ilegalidad minera, y toca seguirlo haciendo hasta encontrar una solución definitiva.

Porque si no los cuidamos, difícilmente podremos aspirar a un futuro distinto.

La propia cumbre lo dijo sin rodeos: el desafío ya no es conceptual, es de articulación, y ahí está el punto clave. Nuestras ciudades no necesitan más diagnósticos, pues estamos sobre diagnosticados, sino que necesitan ejecución.

Porque aquí no solo integramos especies, también las ponemos a producir… aunque el único negocio rentable siga siendo el de siempre.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.