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IBAGUÉ - COLOMBIA, 18.Mayo.2021
  |   07.Abril.2020   |   Por:  
Adriana Avilés

Terminar con el silencio de los hombres, una acción que puede influir en disminuir la violencia de género

Adriana Avilés
Crédito: 
Ecos del Combeima
La violencia, como un comportamiento deliberado puede provocar daños físicos o psíquicos, y cuando nos referimos a la violencia hacia la mujer por su condición, se convierte en violencia de género. Por: Adriana Avilés Alvarado.
Velotax

La violencia de género se presenta en diferentes esferas de la sociedad, muchas de ellas donde los hombres son cercanos a las mujeres en su cotidianidad, pero también está presente en la esfera pública, en el bar, en el trabajo, en al camino a la casa entre muchas otras.

Una razón de por qué la violencia de género se mantiene en niveles tan dramáticamente altos, podría explicarse en el silencio de los hombres. Los hombres callan y son callados acerca de su participación y experiencias en la violencia de género.

La violencia jamás será la mejor alternativa para resolver los conflictos y en mi opinión no existe ningún lugar neutro desde donde observar una problemática que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina legal, el año pasado dejó 870 homicidios de mujeres. En este mismo informe se reseñan 67.629 casos de violencia intrafamiliar y de pareja, de los cuales el 76% fueron en contra de mujeres. 

Por eso es importante adoptar una posición activa contra la violencia de los hombres sobre las mujeres y no guardar silencio.

Terminar con el silencio de los hombres, como un acto de valentía para construir una sociedad equitativa e igualitaria, es necesario para garantizarles a las niñas y niños un mundo libre de violencia y con mejores oportunidades para todos.

Según la Organización de las Naciones Unidas, cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo. Y lo más complejo es que algunos agresores son visibles, pero otros se esconden bajo la fachada de ser hombres pulcros, figuras exitosas en el mundo empresarial, político, social, ambiental, deportivo y hasta defensores de derechos humanos. Lo paradójico del caso es que muchas mujeres siguen compartiendo su vida con su agresor para no ser juzgadas.

Las mujeres del Tolima hemos cambiado y es necesario que lo sigamos haciendo, que nos sigamos involucrando de manera más participativa en el desarrollo de la región, trascendiendo la edificación de la familia para ayudar a construir una sociedad justa.

Los hombres necesitan dar un paso al frente y terminar con el silencio, ser visibles y ayudarnos a garantizar los derechos de todas y todos.

Contra la violencia de género necesitamos llevar puestas las luces cortas y largas al mismo tiempo. Porque por un lado necesitamos dar apoyo y asistencia a las víctimas, y por otro, si queremos erradicar la violencia de nuestra sociedad, necesitamos educar en valores de igualdad y paz a nuestras niñas y niños.

El ser humano y, los hombres en especial, no son programados para practicar una violencia depredadora; creo que los hombres pueden aprender, desarrollar y crear mejores caminos para resolver los conflictos.

La capacidad masculina, especialmente en términos de aprendizaje, creatividad y liderazgo son necesarias para cerrar la brecha de género y eliminar la violencia contra las Mujeres.

Los hombres deben hacerlo, de ello depende que podamos construir de la mano de las mujeres un futuro para los niños y las niñas.