La ley que reglamenta la medida es la 769 de 2002 y "ordena el desarrollo de campañas educativas que motiven la participación de conductores de vehículos particulares para contribuir con el mejoramiento del medio ambiente". Según el boletín de prensa de la alcaldía, "la administración municipal Camino a la Seguridad Humana, ha tomado las medidas respectivas que garanticen en este día la movilidad de las personas".
En términos generales, la medida es bien recibida por los ibaguereños que se sintonizan con la protección del medio ambiente, política que invoca la iniciativa, antes bien hay quienes piensan que "si la medida es para proteger el ambiente de las emisiones contaminantes, pues entonces no debería haber tampoco licencia para el transporte público", que en Ibagué asciende a 6.429 vehículos, según el mismo boletín oficial, puesto que será levantada así mismo la medida de Pico y Placa.
Lo cierto es que este tipo de iniciativas, que por supuesto obedecen al contexto internacional, aparecen en el marco de la reciente preocupación por el ambiente ante el inminente cambio climático. Sin embargo, vale preguntarse por qué, mientras por un lado celebramos las exorbitantes ventas de vehículos de los concesionarios, y le ponemos velas a la economía por los nuevos propietarios; por el otro, nos autoflagelamos porque estamos contaminando mucho. ¡El que peca y reza empata!
Como señala el filósofo eslovaco Slavoj Zizek, tal parece que el ecologismo y los problemas de la ecología, se ponen como la ideología del siglo XXI en el tradicional sentido marxista de ser "un forma errada e ilusoria de percibir la realidad".
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