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Opinión: Mis reflexiones humanas, de salud y financieras

Nos queda que nuestros gobiernos acierten en contener la pandemia, pero que también Planes de Desarrollo queden con capítulos especiales para fortalecer el sector salud.
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Ecos del Combeima
29 Mar 2020 - 15:12 COT por Ecos del Combeima

En esta inmensa crisis a la que nos ha llevado el Coronavirus, han quedado develadas diversas circunstancias y situaciones, que nos deben llevar a profundas reflexiones, en lo personal, lo familiar, lo profesional y en cuanto a cómo debe desarrollarse la vida del ser humano, como sujeto en todas estas dimensiones que he mencionado.

El consumismo del mal entendido capitalismo, que lo hace salvaje, nos está arruinando, consumir lo innecesario, esto es, llevar una vida en torno al consumo desmedido y al placer descontrolado, ha llevado al mundo a un descontrol total y a la sociedad a asumir costos extremadamente altos en materia de salud, de medio ambiente, de desarrollo social y de una civilización que debiera ser mucho más prudente e inteligente. 

El coronavirus también nos mostro las flaquezas de nuestros sistemas de salud, ni China, ni EEUU, menos España e Italia, países del primer mundo pudieron controlar la pandemia, la alta tecnología y el conocimiento de la humanidad, se vio retada y derrotada, ver las lágrimas de médicos y científicos refleja la fragilidad que tuvimos y tenemos frente a este flagelo. Nos queda que nuestros gobiernos acierten en contener la pandemia, pero que también Planes de Desarrollo queden con capítulos especiales para fortalecer el sector salud, estrategia que deberán establecerla por lo menos hasta junio del año 2021, así como las acciones posteriores tal y como lo ha descrito la OMS, en materia de las secuelas que esta pandemia dejara en la salud de los afectados. 

En materia financiera es urgente e importante que los entes territoriales y el presidente, soliciten urgentemente a los siempre bien retribuidos banqueros, representantes del sector financiero, que refinancien las deudas de alcaldías y gobernaciones, por lo menos dos años más, porque de eso dependerá que la recuperación sea más rápida o más lenta en el 2021, sobre todo en departamentos donde la industria no es tan fuerte y por tanto las dinámicas económicas menores, así como también en ese sentido, no olviden las deudas de pequeños y medianos empresarios que sostienen e impulsan el país.

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Porque ya no basta con producir bien. Tampoco basta con tener tradición agrícola. Hoy el reto es otro: producir con eficiencia, gestionar con criterio empresarial y competir con estándares más altos.

No se trata de cualquier café. Son los mejores cafés de cada departamento, aquellos que han logrado destacarse por sus perfiles sensoriales, su trazabilidad y su calidad excepcional.

Pero Colombia no es un modelo teórico. Es un país donde la economía real funciona con una lógica distinta: aquí el crédito no es únicamente una herramienta de consumo, es un mecanismo de supervivencia. Y es ahí donde aparece la otra cara del debate.

Colombia importa cerca de 1,5 millones de toneladas de maíz al año, base para producir pollo, cerdo y huevo. También importa grandes volúmenes de carne de cerdo, lo que termina afectando el precio interno.

Esta lamentable situación tiene dos caras de una misma moneda. Ataco, donde generación tras generación había vivido de la agricultura básica y una minería artesanal, se encuentra hoy sometido a la ilegalidad.

Es muy triste que, aunque hoy existan más denuncias, no haya la misma proporción de justicia, pues el país se acostumbró a la indignación digital, a los nombres que circulan, a testimonios que conmueven, a debates encendidos y luego al olvido.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.