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Opinión: Es cuestión de vida

Los seres humanos somos energía vital, espíritu, conciencia, por eso nos deben importar muy poco, las discusiones de las autoridades, sus competencias y jurisdicciones, debemos respetarlas si, pero en este caso dictemos nuestras propias disposiciones.
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Ecos del Combeima
22 Mar 2020 - 19:03 COT por Ecos del Combeima

Mucho se ha hablado sobre las competencias legales y territoriales, que, si es el presidente, los gobernadores o los alcaldes, se ha hablado de decretos, prohibiciones, en fin, mucho debate que pasa a segundo plano cuando por encima de todas esas discusiones y consideraciones, debiera estar la vida. 

El coronavirus o COVID 19, se extendió por todo el mundo, trayendo mucha incertidumbre, muerte y desolación, es una pandemia que se ha convertido en un fenómeno social, que incluye unas nuevas maneras de comunicación, que sin duda le dan una fuerza mayúscula, que genera pánico y desconcierto en la ciudadanía, pero también genera, unas nuevas formas de relacionamiento social, de abordaje de conflictos y crisis, unas nuevas formas de gobernar, de resolución de crisis, un virus que nos revela que tan vulnerables somos desde la individualidad, pero a su vez, que tan poderosos podemos llegar a ser desde la unidad y la solidaridad. 

Este virus también nos ha reflejado diversos intereses, personales, económicos, de poder, que se han puesto, por encima de la vida como el bien supremo, altos funcionarios y asesores que no son humanistas, que tal vez piensan en sus negocios o en los negocios de sus amigos y que por ese criterio demoran el asumir una realidad, que a todas luces se ve, como una estela de tragedia y muerte, en muchos países vimos los errores cometidos, la desidia, las soberbias, los abusos de poder, la indiferencia ciudadana, la incredulidad y por supuesto la tragedia contada una a una, en pérdidas de vidas humanas.

 Los seres humanos somos energía vital, espíritu, conciencia, por eso nos deben importar muy poco, las discusiones de las autoridades, sus competencias y jurisdicciones, debemos respetarlas si, pero en este caso dictemos nuestras propias disposiciones, es cuestión de vida, aislémonos, lavemos nuestras manos constantemente, no salgamos, no nos expongamos, ni expongamos a otros innecesariamente, primero es la vida. Que los expertos debatan las leyes y sus competencias, no sigamos premiando en el mundo capitalista la sociedad de consumo, nosotros actuemos como ciudadanos responsables, poniendo nuestras vidas y las vidas de los demás, por encima de todo.  

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Nuestro país tiene una peligrosa costumbre política, convertir al presidente de turno en responsable absoluto de nuestras frustraciones.

Una parte importante de la explicación está en las condiciones en que operan esos negocios.

Lo digo sin ironía y sin ganas de bajarle el ánimo a nadie. Lo digo porque esa contradicción, fiesta arriba y números abajo, resume mejor que cualquier informe el momento que vive el cafetero tolimense.

Ojalá que los miembros del equipo de trabajo que ha elegido Méndez para acompañarlo no sean inferiores no solo a su amplia capacidad de trabajar, sino al lugar en el que muchos nos hemos formado y hemos formado a otros.

Estamos fabricando generaciones de nativos digitales capaces de deslizar una pantalla a extraordinaria velocidad, pero cada vez menos dispuestas a permanecer veinte minutos frente a un texto complejo.

Ejemplo de ello es que hoy en Colombia se habla solo de izquierda y derecha, ambas de corte popular, aunque se insiste en calificarlas como de extremos; pero sin el impacto popular difícilmente habrían logrado lo que alcanzaron electoralmente.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.